Virgo – Puntos para Reflexionar

El signo Virgo es uno de los más significativos en el zodiaco ya que su simbología concierne a toda la meta del proceso evolutivo que es proteger, nutrir y finalmente revelar la realidad espiritual escondida. Toda forma vela esto, pero la forma humana está equipada y dotada para manifestarlo de una manera diferente de cualquier otra expresión de divinidad y así hacer tangible y objetivo eso a lo cual se destinó todo el proceso creativo. Géminis y Virgo están estrechamente relacionados pero Géminis presenta los pares de opuestos —alma y cuerpo— como dos entidades separadas, mientras que en Virgo están combinadas y son de grande y suprema importancia una para la otra; la madre protege al germen de la vida Cristo; materia guarda, cobija y nutre al alma escondida. La nota clave que más exactamente corporiza la verdad en cuanto a la misión de Virgo es “Cristo en ti, la esperanza de gloria”. No hay definición de este signo más clara o más adecuada que esa; quisiera que la recordaran durante nuestra discusión sobre este sexto signo del zodiaco (o el séptimo si uno no está considerando la rueda revertida).

En todas las grandes religiones mundiales aparece la Virgen Madre, y esto lo probaría un estudio de cualquier libro sobre religión comparada. No puedo trazarles en detalle este reconocimiento universal de la tarea de Virgo; es innecesario que yo lo haga pues muchos eruditos investigadores ya lo han hecho adecuadamente.

Virgo es, por lo tanto, la madre cósmica porque ella representa cósmicamente el polo negativo del espíritu positivo; ella es el agente receptivo en lo que concierne al aspecto Padre. En un sistema solar anterior, este aspecto materia fue el factor controlador supremo, así como en este sistema solar el de suma importancia es el alma o el principio Cristo. Virgo es, desde ciertos ángulos, el más antiguo de todos los signos, lo cual es una declaración que no puedo demostrarles. En ese primer sistema, se encuentran los tenues síntomas (si se me permite utilizar tal palabra) de la dualidad que es un hecho comprobado en este sistema, y esta verdad se preserva para nosotros en las palabras: “el Espíritu Santo cubrió con su sombra a la Virgen María”. La vida del tercer aspecto divino jugó entonces sobre el océano de materia quiescente y preparó esa sustancia (durante incontables eones) para su trabajo en este sistema solar. Es en este sistema en el que debe hacerse nacer al Niño Cristo, la expresión de la conciencia divina y el resultado de la relación de Padre-Espíritu y Madre-Materia.

Los estudiantes necesitan comprender más plenamente que la base de las ciencias astrológicas es la emanación, trasmisión y recepción de energías y su trasmutación en fuerzas por la entidad que las recibe.

[Virgo] es el sexto signo y de él la estrella de seis puntas es el antiguo símbolo, retratando, como lo hace, el proceso de involución y también el de evolución, llevado hasta el punto de equilibrio, expresado para nosotros en la relación de Virgo con Libra. Si consultan el diccionario, notarán que astronómicamente se considera a Virgo como ocupando en los cielos el lugar donde se encuentra Libra. Todo esto es parte de la gran ilusión que la astrología encuentra difícil de captar.

Virgo simboliza profundidad, oscuridad, silencio y calidez; es el valle de experiencia profunda en donde los secretos son descubiertos y eventualmente “sacados a la luz”; es el lugar de lentas, suaves y sin embargo poderosas crisis y periódicos desarrollos que tienen lugar en la oscuridad y que no obstante conducen a la luz. Es la “etapa ciega” que se encuentra en los rituales masónicos y que precede siempre al don de la luz. Virgo representa la “matriz de tiempo” en donde al plan de Dios (el misterio y el secreto de las edades) se lo madura lentamente y —con dolor y malestar y a través de lucha y conflicto— es llevado a manifestación al finalizar el tiempo señalado. Hoy parecería (curiosa y convincentemente) que estamos entrando en el octavo mes del período de gestación; este es casi literalmente el caso en lo que a la humanidad concierne pues —contando de Virgo a Acuario, el signo en el cual ahora estamos entrando— encontramos que hay precisamente ocho signos: Virgo, Leo, Cáncer, Géminis, Tauro, Aries, Piscis y Acuario, y esto seguramente es la garantía de que el nacimiento de la nueva era, de la nueva conciencia y la nueva civilización y cultura es inevitable y seguro.

Regentes Planetarios:

Mercurio. — Este es el regente ortodoxo. Significa la versátil energía del Hijo de la Mente, el alma. Es intercambiable por el Sol (Hijo) y representa al Mediador o intermediario entre el Padre y la Madre, entre Espíritu y Materia, y sin embargo es el resultado de la unión de estos dos.

La Luna (Vulcano). —Este es el regente esotérico. La significación de esto es similar a la del regente ortodoxo. La Luna (o energía de cuarto rayo) es vista aquí como una expresión de energía de primer rayo, manifestando a través de Vulcano. La Luna rige la forma y es la voluntad de Dios manifestar por intermedio de forma.

Júpiter. — Este es el regente jerárquico y rige a la segunda Jerarquía Creativa, la de los Divinos Constructores de nuestra manifestación planetaria.

A través de estos tres regentes planetarios las energías del cuarto rayo afluyen, gobernando la mente a través de Mercurio y la forma física a través de la Luna; las energías del primer rayo, expresivas de la voluntad de Dios, comienzan su control del hombre auto-consciente (desarrollado en Leo) y las energías del segundo rayo, corporizando el amor de Dios, se vierten en manifestación. Voluntad, amor y armonía a través de conflicto —tales son las fuerzas controladoras que hacen del hombre lo que es, y tales son las energías gobernantes y directoras que usan la mente (Mercurio), la naturaleza emocional, amor (en Júpiter) y el cuerpo físico (la Luna, o voluntad esotérica) con propósitos de divina expresión y manifestación.

Palabras clave del signo Virgo:

Una vez más, las notas clave de este signo trasmiten claramente su significado y no es necesario que yo lo dilucide. En la rueda común, el mandato se emite en las siguientes palabras que instituyen la actividad de Virgo: “Y la Palabra dijo, Que reine Materia”. Más tarde, sobre la rueda del discípulo, la voz surge de la Virgen Misma y ella dice: “Yo soy la madre y el niño. Yo, Dios, Yo, materia soy”.

Reflexione sobre la belleza de esta síntesis y enseñanza, y sepa que usted mismo ha dicho la primera palabra como alma, descendiendo a la matriz de tiempo y espacio en un pasado lejano y distante. Ahora ha llegado el momento en que usted puede, si así lo elige, proclamar su identidad con ambos aspectos divinos —materia y Espíritu, la madre y el Cristo.

Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey