Detrás de todos los muchos triángulos entrelazados en nuestro sistema solar y condicionándolos en una medida muy grande (aunque hoy de manera más potencial que expresiva), hay tres energías provenientes de tres constelaciones mayores. Son las emanaciones de la Osa Mayor, de las Pléyades y de Sirio. Podría señalarse que:
[i416]
- Las energías provenientes de la Osa Mayor están relacionadas con la voluntad o propósito del Logos solar, y son para este gran Ser lo que la mónada es para el hombre. Este es un profundo misterio que ni aun el iniciado más avanzado puede captar todavía. Sus séptuples energías unificadas pasan a través de Shamballa.
- Las energías provenientes del sol, Sirio, están relacionadas con el aspecto amor-sabiduría o con el poder atractivo del Logos solar, con el alma de ese Gran Ser. Esta energía cósmica del alma está relacionada con la Jerarquía. Se les ha dicho que la Gran Logia Blanca en Sirio encuentra su reflejo y un modo de servicio espiritual y salida en la gran Logia Blanca de nuestro planeta, la Jerarquía.
- Las energías provenientes de las Pléyades, una agregación de siete energías, están conectadas con el aspecto inteligente activo de expresión logoica, e influencian el lado forma de toda manifestación. Se enfocan primariamente a través de Humanidad.
Conectada con este triángulo mayor y afectando poderosamente a nuestro sistema solar entero hay una triple inter-relación de gran interés, que tiene una relación especial y peculiar con la humanidad. Este triángulo de fuerzas relaciona una de estas constelaciones mayores, uno de los signos zodiacales y uno de los planetas sagrados dentro de nuestro sistema solar.
Primer Triángulo:
Las Pléyades… Cáncer… Venus
Humanidad.
Segundo Triángulo:
La Osa Mayor… Aries… Plutón.
Shamballa.
Sirio… Leo… Júpiter.
Tercer Triángulo:
Jerarquía.
Me pregunto si ustedes pueden captar por lo menos parcial y simbólicamente el hecho de que no se debe pensar en estos triángulos como emplazados, estática y eternamente iguales, o siquiera tridimensionales. Se los debe contemplar como en rápido movimiento, girando eternamente en espacio y moviéndose incesantemente adelante, y como de extensión cuarto y quinto dimensional. No hay manera de describirlos ni de llevarlos visualmente a vuestra atención, pues sólo el ojo interno de visión puede imaginar su progresión, posición o apariencia. Hasta ahora estos tres triángulos mayores se expresan sólo parcialmente en lo que concierne a nuestro sistema solar y sólo un punto del gran triángulo —como por ejemplo, un punto de la Osa Mayor— constituye con Aries una línea de fuerza relacionada; sólo un punto de Aries —dentro de sí mismo o dentro de su propio rango de interacción con Leo y Capricornio… está relacionado con Plutón. Por lo tanto la entera web cósmica y el sistema solar es una serie de triángulos entretejida, en constante movimiento, intrincada, en donde cada punto de un triángulo emana tres líneas o corrientes de energía (nueve en total); es asimismo responsivo a, y receptivo de, las energías —asimismo de naturaleza triple— que yacen dentro de su periferia o esfera de influencia y actividad vibratoria.
Es inútil que los estudiantes intenten desentrañar esta agregación de entrelazadas corrientes de energía. Todo lo que ahora es posible para el hombre con su equipo actual es aceptar hipotéticamente estas declaraciones acerca de ciertos triángulos mayores que afectan a la humanidad, tratar de probar su efecto y esforzarse por arribar a alguna comprensión de esa red entretejida, intrincada, que él mismo posee y a la quedenomina “cuerpo etérico”. De este modo puede que logre comprobar la exactitud de una declaración por la cualidad demostrada del aspecto vida, su condicionamiento y resultados en la historia y eventos de la vida microcósmica. Esto la astrología ha tratado de hacerlo enconexión con acontecimientos tangibles en el plano externo de existencia; nosotros, sin embargo, procuraremos que nuestro esfuerzo esté a lo largo de la línea de historia y eventos de vida psicológica y no a lo largo de la línea de ocurrencias físicas. Esta diferencia es básica y siempre debe ser tenida en cuenta. Los astrólogos han comenzado a captar una tenue idea de los triángulos de energía entrelazados, en lo que concierne a nuestra Tierra, en la división algo arbitraria de las doce constelaciones en cuatro triplicidades, cubiertas por términos cualificativos tales como triplicidad terrena o triplicidad ígnea, compuesta cada una por un signo cardinal, uno fijo y uno mutable. Así dividen todo el zodiaco en un cuádruple grupo de tríadas intercaladas e interrelacionadas, cada una condicionada por uno de los elementos básicos y así cualificada. Estas constituyen una serie de triángulos básicos con una definida referencia a nuestra vida planetaria. Debido al constante movimiento en todas partes, inherente al sistema solar y al zodiaco —hacia adelante, interior y giratorio— se puede captar alguna idea de la complejidad del patrón entero. Una ayuda adicional para captar esta belleza esencial de movimiento coordinado y organizado y su poder para cualificar y condicionar el patrón universal entero, puede ser obtenida por quienes hayan estudiado un poco los diversos triángulos que se encuentran en el cuerpo etérico del hombre a través de la inter-relación de los siete centros a los que me he referido en otras partes de mis diversos libros. Estos centros, cuando están despiertos y vivos, son barridos finalmente dentro del radio de esfera de acción de cada uno; desde el punto de vista de energía viviente, la circunferencia de estas ruedas o vórtices de fuerza se agranda tanto que eventualmentese superponen y tocan, presentando en una escala diminuta una condición análoga a la serie de triángulos en entrelazamiento y contacto, como los mencionados más arriba.
Detrás de estos conceptos de la relación existente en tiempo y espacio entre las constelaciones de la Osa Mayor, las Pléyades y el sol, Sirio, y nuestro sistema solar, debe recordarse que existe una inmensa serie de triángulos entrelazados entre las estrellas que componen estas constelaciones interiormente y nuestro sistema solar.
A este respecto procuro dar sólo un cuadro general porque no tengo intención alguna de ocuparme de estos triángulos cósmicos. Sólo consideraremos esas constelaciones dentro del zodiaco mayor que los astrólogos saben que tienen un efecto definido sobre la humanidad y nuestra vida planetaria. Nuevamente repetiría que lo que tendré que decir estará relacionado con las condiciones mundiales actuales, con la humanidad y también —para enseñanza y aplicación práctica— con la vida del discípulo individual. Necesariamente, estas energías tienen una significación cósmica, sistémica y planetaria, pero ningún discípulo puede captarlas todavía; la personalidad tiene que ser trascendida antes de que aun las primeras etapas de la comprensión de estos misterios se vuelvan posibles, y esta trascendencia es algo que ustedes todavía no han logrado, pero que inevitablemente lograrán algún día.
Una vez que el hombre es impersonal y está libre de las reacciones del yo inferior, y su conciencia está iluminada por la clara luz de la intuición, entonces su “ventana de visión” deviene clarificada y su vista a la realidad no está impedida. Las obstrucciones (siempre erigidas por la humanidad misma) están removidas y él ve toda vida y forma en su verdadera relación, y puede comprehender y hasta “ver” ocultamente el “paso de las energías”.
Extraído de “Astrología Esotérica”, Alice Ann Bailey


