Anteriormente insinué sobre qué cómputo astrológico definido podría estar basado cuando di el tiempo del “Gran Acercamiento” de la Jerarquía a nuestra manifestación planetaria cuando tuvo lugar la individualización y apareció el cuarto reino en la naturaleza. A ese estupendo evento lo ubiqué sucediendo hace 21.688.345 años. En ese tiempo el Sol estaba en Leo. El proceso iniciado entonces sobre el plano físico y que produjo eventos físicos externos tardó aproximadamente 5.000 años en madurar y el Sol estaba en Géminis cuando la crisis final de individualización tuvo lugar y se cerró entonces la puerta al reino animal.
Se ha declarado que Sagitario gobierna la evolución humana, pues el Sol estaba en ese signo cuando la Jerarquía comenzó su Acercamiento para estimular las formas de vida sobre nuestro planeta. Sagitario, sin embargo, gobernó el período del acercamiento subjetivo.
El Sol estaba en Leo cuando la individualización en el plano físico tuvo lugar como resultado de la estimulación aplicada.
El Sol estaba en Géminis cuando este Acercamiento fue consumado por la fundación de la Jerarquía sobre la Tierra. Este es uno de los grandes secretos que los Rituales Masónicos tipifican, pues el símbolo del signo, Géminis, es la fuente del concepto de los pilares, tan familiar para los masones.
Para el principiante que aún no tiene una intuición desarrollada y entrenada siempre resulta confuso reconciliar las aparentes discrepancias y evidentes contradicciones que aparecen en la enseñanza de la Sabiduría Eterna. Esta misma dificultad se encontrará en la ciencia de la astrología, y alguna referencia a la materia sería conveniente en este punto. Les recordaría el truísmo ocultista que declara que la interpretación y la correcta comprensión están basadas en la etapa de desarrollo del individuo. H.P.B. remarcó en La Doctrina Secreta que para algunas personas el principio más elevado del que pueden percatarse conscientemente, podría ser uno muy bajo para otra persona. Las constelaciones y los planetas que las gobiernan pueden tener, y de hecho tienen, un efecto sobre la masa y otro sobre el hombre individual término medio, y todavía un tercer efecto sobre el discípulo o el iniciado. A medida que las diversas energías y fuerzas circulen por todo el cuerpo etérico de nuestro sistema solar, su recepción y efecto dependerá del estado de los centros planetarios y del punto de desenvolvimiento de los centros en el hombre individual. Es por eso que los diversos gráficos y tabulaciones pueden diferir tan ampliamente y diferentes planetas pueden aparecer rigiendo las constelaciones. Parece que no hay una regla fija y el estudiante queda perplejo. La astrología ortodoxa postula un conjunto de regentes planetarios, y son correctos en lo que concierne a la masa de la humanidad. Pero el discípulo, quien vive arriba del diafragma, responde a otra combinación, y es de éstas de las que me ocuparé principalmente. Es por eso que los tres gráficos aquí presentados no parecen coincidir. Fueron trazados para expresar la situación con respecto a tres grupos:
- La masa de personas que se ajustan a conclusiones astrológicas ortodoxas y reconocidas.
- Discípulos e individuos avanzados, ajustándose a las conclusiones de la astrología esotérica.
- Las Jerarquías Creativas, proporcionando la situación intermedia en este ciclo mundial.
La relación entre las otras constelaciones a través de los planetas, expresando los rayos, es como sigue:
- Tauro y Piscis, a través de Vulcano y Plutón, están relacionadas con el Rayo 1. Trasmutación de deseo en sacrificio y de la voluntad individual en la voluntad divina. El Salvador Mundial
- Leo y Acuario, a través del Sol y Júpiter, están relacionadas con el Rayo 2. Desarrollo de la conciencia individual en conciencia mundial. Así un hombre deviene un servidor mundial. El Servidor Mundial
- Sagitario y Capricornio, a través de la Tierra y Saturno, están relacionadas con el Rayo 3. El discípulo centralizado deviene el iniciado. El Iniciado
- Aries y Virgo, a través de Mercurio y la Luna, están relacionadas con el Rayo 4. Armonizando el cosmos y el individuo a través de conflicto, produciendo unidad y belleza. Los dolores de parto del segundo nacimiento. El Cristo Cósmico e Individual
- Cáncer y Escorpio, a través de Neptuno y Marte, están relacionadas con el Rayo 6. Trasformación de la conciencia masiva en la conciencia inclusiva del discípulo. El Discípulo Triunfante
Les pediría recordar que aunque trazaré el progreso del hombre de signo a signo alrededor del camino zodiacal, sin embargo no hay necesariamente esta ordenada secuencia de recorrido o el paso suave de signo a signo como pueda describirlo. Todas las almas vienen a encarnación en el signo Cáncer. Con esto quiero decir que la primerísima encarnación humana siempre tuvo lugar en este signo que ha sido reconocido a lo largo de los siglos como “la puerta de entrada a la vida de quienes deben conocer la muerte”, así como a la constelación Capricornio se la estima siempre como otra puerta y es llamada esotéricamente “la puerta de entrada a la vida de quienes no conocen la muerte”. A medida que trascurren las edades, el hombre entra a todos los signos y sale de ellos, siendo determinado el signo particular por la naturaleza del rayo de la personalidad, que como saben, cambia de vida en vida. En esos signos aprende las lecciones necesarias, amplía su horizonte, integra su personalidad, comienza a presentir al alma condicionante y así descubre su dualidad esencial. Cuando está sobre el Sendero de Discipulado (y aquí incluyo el Sendero de Iniciación) rumor oculto dice que él entonces deviene condicionado por el Observador incansable, el alma, y está sujeto (durante las etapas finales del Sendero) exactamente a doce encarnaciones, pasando una en cada uno de los doce signos. En ellos tiene que probarse a sí mismo, alcanzando grandes momentos de crisis en cada una de las constelaciones de la Cruz Fija en particular. De punto en punto, de etapa en etapa y, finalmente, de Cruz en Cruz, lucha por su vida espiritual en las doce casas todas y en las doce constelaciones todas, sujeto a incontables combinaciones de fuerzas y energías —de rayo, planetarias, zodiacales y cósmicas— hasta que sea “hecho de nuevo”, se vuelva el “hombre nuevo”, sea sensitivo a la entera gama de vibraciones espirituales en nuestro sistema solar y haya logrado ese desapego que le permitirá escapar de la rueda de renacimiento. Ha realizado esto subiendo a las tres Cruces —la Cruz de la Personalidad o la forma cambiante, la Cruz del Discípulo o el alma eterna, y la Cruz del Espíritu. Esto realmente significa que ha pasado por tres crisis trascendentes en su ciclo de vida:
I. La Crisis de Encarnación… La Cruz Mutable
II. La Crisis de Reorientación… La Cruz Fija
III. La Crisis de Iniciación… La Cruz Cardinal
Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey


