Notas sobre la Rueda Zodiacal

[Recordemos]:

  1. La rueda de vida y el sendero del hombre, el ser humano, a medida que pasa a través de los signos de acuerdo al modo reconocido por la astrología ortodoxa. Él, así como también los planetas, aparentemente retrograda a través de los signos y parece pasar a través de las constelaciones desde Aries a Tauro. Pero esto es todo parte de la Gran Ilusión.
  1. La rueda de vida y el sendero del hombre, el alma espiritual o divina, a medida que pasa a través de los signos del zodiaco de acuerdo al modo estudiado por el astrólogo esotérico. Este es el Sendero de Realidad como el otro es el Sendero de Ilusión. Esto lleva al discípulo por el sendero desde el comienzo en Aries hasta la consumación en Piscis.

Un tercer punto debe decirse aquí, a continuación de los dos anteriormente enfatizados. Gran parte de nuestro estudio se ocupará de la relación de las seis constelaciones que se hallan en la mitad superior de la rueda zodiacal con las seis que se encuentran en la mitad inferior; consideraremos la energía que es un ser humano (noten ese fraseo) a medida que transita en sentido antihorario desde Aries a Tauro y luego —invirtiendo el proceso— transita desde Aries a Piscis. Consideraremos las dualidades proporcionadas por una de estas constelaciones y su opuesto; estudiaremos, por lo tanto, las grandes cualidades proporcionadas por una constelación y su signo opuesto. Abordaremos estos puntos de la siguiente manera:

  1. Desde la perspectiva de comienzo en Aries hasta que el hombre —a través de muchos giros de la rueda de vida— alcanza el punto de inversión y reorientación. El hombre progresa desde el punto donde, en Cáncer, forma parte de la masa con la conciencia de masa, incipiente y no enfocada, y sin reconocimiento alguno de objetivo (excepto la satisfacción de deseo instintivo) hasta que en Escorpio se convierte en el discípulo triunfante, habiéndose encontrado a sí mismo en Leo. Luego llega la Crisis de Reorientación que puede tomar largo tiempo y constituir un intervalo de muchas vidas de lucha.
  1. Desde la perspectiva del hombre sobre el sendero de probación, buscando la luz, luchando a través de los signos (según lo expresa el Antiguo Comentario al considerar este punto):

“Gira de derecha a izquierda, y luego nuevamente de izquierda a derecha. Da vueltas de manera vertiginosa sobre un eje de deseo. No sabe dónde ir ni qué hacer. El cielo se vuelve negro.”

En este punto, el signo Géminis comienza potentemente a desempeñar su parte en la vida de los discípulos; con Sagitario gradualmente “perforando el corazón con sus flechas, y luego sobre el vuelo de la flecha el hombre alcanza Capricornio”. Luego llega la Crisis de Renunciación.

  1. Desde la perspectiva del prometido discípulo e iniciado que recorre nuevamente el Sendero del Sol y encuentra que eso que él ha descubierto que era en Leo encuentra su coronación en Acuario. La conciencia individual separativa deviene la conciencia grupal en Acuario.

Luego, desde la perspectiva de logro en Capricornio, el hombre trabaja durante varias vidas alrededor del sendero zodiacal, descendiendo al mar de la conciencia de masa para devenir lo que es denominado en los libros antiguos “el Cangrejo, quien limpia el océano de materia que fluye alrededor del alma del hombre”, y eventualmente devenir un salvador mundial funcional en Piscis. Desciende al mundo de hombres para salvar al género humano y promover el plan. Es entonces “el pez que nada libre en el océano de materia”.

El iniciado siempre tiene que expresar, en cada signo del zodiaco, la consumación y el fruto espiritual de anterior experiencia de vida, experimento mundial y logro del alma. Egoísmo siempre tiene que ser convertido en servicio activo viviente, y deseo tiene que demostrar su trasmutación en la pureza de aspiración espiritual a identificarse con la voluntad de Dios.

Hay uno o dos puntos que deben ser tratados para que ustedes puedan estudiar con ciertas ideas definidas claramente formuladas en vuestras mentes. Las insinué en algunos de mis libros anteriores, pero será útil mencionarlas de nuevo y expandir las ideas un poco. Quisiera que las tengan en vuestras mentes a medida que lean y estudien.

Frecuentemente me referí al hecho de que la entera ciencia de la astrología está basada en una condición inexistente. No tiene base alguna en hecho material y sin embargo está eternamente basada en la verdad. El zodiaco es, como bien saben, el recorrido imaginario del Sol en los cielos. Es por lo tanto largamente una ilusión, desde el punto de vista exotérico. Pero al mismo tiempo las constelaciones existen, y las corrientes de energía que pasan y repasan, se entremezclan y entrelazan por todo el cuerpo del espacio de ninguna manera son ilusiones sino que definitivamente expresan relaciones eternas. El mal uso de las varias energías es lo que ha creado la ilusión. Este recorrido ilusorio es tanto una realidad para la humanidad hoy, como lo son las ilusiones de la personalidad de cualquier individuo. Estas ilusiones se deben a la polarización del individuo sobre el plano astral.

También es interesante notar a este respecto que —debido a la precesión de los equinoccios— se hace influir un cuarto tipo de fuerza sobre el planeta y el hombre, pero al que rara vez se lo reconoce y se le da el lugar que le corresponde en el horóscopo. El mes y el signo, o el lugar del Sol en los cielos, en realidad no coinciden. Cuando declaramos, por ejemplo, que el Sol está “en Aries” ello trasmite una verdad esotérica pero no un hecho exotérico. El Sol estaba en Aries al comienzo de este gran ciclo, pero no está exactamente en la misma posición hoy cuando se “encuentra” en ese signo.

Además debería recordarse que, así como es necesario conocer el momento y el lugar de nacimiento al confeccionar el horóscopo del individuo, también para tener una comprensión perfectamente correcta y deducciones exactas respecto a la constelación, los planetas y nuestra Tierra, debería haber un tiempo fijo a partir del cual calcular. Ese tiempo fijo aún es desconocido en la astrología exotérica, aunque la Jerarquía posee la información necesaria y se divulgará cuando llegue el momento oportuno. El conocimiento de esta información interna es lo que constituye la base de las declaraciones que he hecho o haré, que parecerán revolucionarias al investigador ortodoxo. Tiene que haber una rectificación constante de las primitivas conclusiones de la humanidad, y de esto el ejemplo sobresaliente es la declaración en la Biblia de que la fecha original de la creación es 4.004 a.C. La ciencia moderna reconoce esto como un error, pero muchos todavía lo creen.

Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey