Ideas Clave – Parte IV

Un profundo experto en astrología que [i271] trabaja con los Maestros de la Gran Logia Blanca ha observado que “cuando la humanidad comprehenda la distinción entre los signos y las constelaciones, comprenda la naturaleza de la polaridad de energías y responda a las tres Realidades cósmicas, las doce Energías cósmicas y los siete Impactos planetarios y la interacción de las doce Jerarquías Creativas, entonces y no hasta entonces, una radiante luz será vista y el destino de nuestro Logos solar será finalmente determinado”. Detrás de esta declaración han de encontrarse tres significados: uno para el hombre inteligente promedio, otro para discípulos y un tercero para iniciados por encima del tercer grado.

Aquí me gustaría añadir algo más a la enseñanza acerca de la rueda de vida y su moción revertida que ocurre en una particular etapa de evolución. Quiero llamar vuestra atención sobre el hecho de que la dificultad del problema y la intensificación de la vida de dualidad consciente que marca las primeras etapas del Sendero del Discipulado, hasta e inmediatamente antes de la tercera iniciación, se basa en que la rueda del zodiaco aporta sus influencias a la vida de la naturaleza forma en una manera normal; las miríadas de vidas que constituyen la forma son condicionadas por los signos del zodiaco que prosiguen en su manera normal —en sentido horario, debido a la precesión de los equinoccios, mientras que la vida del discípulo, con foco en la conciencia del alma, está gobernada (¿o, debería destacar, debería estar gobernada?) por la rueda que prosigue en sentido antihorario. Ambas mociones están en potente oposición y, simbólicamente hablando, producen eventualmente ese “hacerse pedazos” que siempre precede a la iniciación y a la iluminación del que dan testimonio todos los místicos e iniciados. Esto es en realidad eso que produce la destrucción del velo de ilusión y se lo menciona simbólicamente en El Nuevo Testamento como “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”. Esto constituye el resultado de la actividad dual de la Gran Rueda. Precede a la noche oscura del alma en donde el hombre pende entre el cielo y la tierra y entonces exclama:

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“¿Dónde está el Dios uno, Quien me ha abandonado? No se Lo ve por ninguna parte y todos los otros dioses se han ido. Permanezco solo, despojado, pero sin temor. Veo la oscuridad de la forma; veo la oscuridad del espíritu distante. Y toda luz del alma parece haberse ido”. Luego llega el grito triunfante: “Sé que soy la Luz de Dios. No hay nada más.”

Si consideramos los dos sistemas solares (el pasado y el presente) como una unidad, se podría decir que:

  • La Cruz Mutable gobernó al primer sistema solar. En ese sistema y en este sistema solar, y para la humanidad en masa, esta Cruz rige o gobierna el sendero de probación (que en realidad es la experiencia de vida entera, previamente a hollar el sendero de discipulado).
  • La Cruz Fija gobierna al sistema solar presente y corresponde al sendero de discipulado.
  • La Cruz Cardinal gobernará y regirá al próximo sistema solar y en este sistema gobierna al sendero de iniciación, el cual es hollado por la flor de la raza.

Todas las revelaciones parecen emerger en la conciencia de la raza en su forma más baja o más material porque el “ascenso del conocimiento hacia la sabiduría” es siempre la clave del progreso, y, por lo tanto, la sicología exotérica y la astrología mundana exotérica tuvieron que preceder a la revelación de su significación; a la naturaleza de la forma tuvo que hacérsela evidente y el hombre acostumbrarse a ella antes de que el significado detrás de la forma pudiera ser revelado.

Puede que pregunten cuál es la razón para este modo de procedimiento. Puedo darles una entre muchas que, con una pequeña reflexión intuitiva, debería ser convincente para ustedes. La comprensión y los poderes razonadores del alma son completos y están desarrollados. Pero almas —orientadas hacia encarnación y la voluntad-al-sacrificio— no tienen, hasta ahora, las formas necesarias en los tres mundos que sean adecuadas para la expresión del conocimiento que el alma tiene en su propio plano y nivel de concienciación. Si los significados internos de las formas de existencia simbólicas externas fueran registrados por una forma no preparada (el aparato de respuesta del alma en los tres mundos y, en el caso del hombre, involucrando un sistema nervioso, sistema glandular y cerebro no preparados y no desarrollados) sobrevendría naturalmente la destrucción de la forma por energía del alma y tendría lugar un destrozo de la expresión inferior. Es aquí que puede notarse y emplearse inteligentemente la significación y propósito de tiempo, pero esto implica un desarrollo muy definido del sentido esotérico. Hay otras razones, pero esta sola bastará. En el proceso evolutivo hay, por lo tanto, primero la forma, gradualmente preparada, ajustada, alineada y orientada durante muchos eones; detrás de esta forma activa, a medida que constantemente mejora y deviene responsiva a entorno y [i292] contacto, está la conciencia que despierta lentamente. Esta es el alma pensante, intuitiva y amorosa, que refuerza su [e219] dominio sobre su aparato de respuesta, aprovecha toda ocasión posible de todo avance hecho por la forma, y emplea toda influencia para perfeccionar la gran obra que emprendió bajo la Ley de Sacrificio.

Es por esta razón que en este Tratado no he intentado probar —científicamente y en el sentido exotérico moderno— la respuesta natural a los factores sicológicos internos y a las influencias astrológicas esotéricas. Estos pueden ser fácilmente demostrados e instantáneamente evidenciados una vez que la ciencia moderna acepta las premisas ocultistas, aunque sólo sea de una manera experimental e hipotética. Estoy limitándome enteramente al tema del desenvolvimiento de conciencia, de significado y de significaciones y de la respuesta de esta entidad consciente a las muchas influencias e impactos vibratorios a los cuales está sujeta por ser parte integral de otras y más grandes Vidas. Reflexionen sobre esto. Este es mi mandato frecuente, dado porque la actividad de reflexión es un medio potente para revelación.

… a medida que se ocasionen los cambios evolutivos y a medida que conciencia humana, planetaria y solar progresivamente se desarrolle, las influencias vertiéndose desde las constelaciones, vía sus intermediarios, los planetas, producirán cambios muy diversos y acontecimientos significativos a los cuales el hombre consciente o inconscientemente responderá de acuerdo a su punto de desarrollo.

Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey