A este signo a veces se lo denomina la “constelación de la resolución de dualidad en una síntesis fluida”. Gobernando, como lo hace, a todos los pares de opuestos en el zodiaco, preserva la interacción magnética entre ellos, manteniéndolos fluidos en sus relaciones, en orden eventualmente a facilitar su trasmutación en unidad, pues los dos deben finalmente llegar a ser el Uno. Debería recordarse que —desde el ángulo del desarrollo final de las doce potencias zodiacales— los doce opuestos deben llegar a ser los seis combinados, y esto es ocasionado por la fusión en conciencia de los opuestos polares. Hagan una pausa y consideren este fraseo. Los opuestos permanecen eternamente desde el punto de vista de la razón humana, pero para el iniciado cuya intuición está funcionando constituyen sólo seis grandes potencias, porque él ha logrado “la libertad de los dos”, como a veces se lo denomina. Por ejemplo, el sujeto de Leo que tiene una conciencia iniciada preserva la individualidad, desarrollada en Leo, así como también la universalidad de Acuario; él puede funcionar, si así lo elige, como un individuo plenamente auto-identificado, pero posee simultáneamente una concienciación universal plenamente despierta; lo mismo puede decirse de actividad balanceada y consecuente fusión en todos los signos. Este análisis constituye en sí mismo un campo de especulación interesante y de amplio alcance.
Géminis es, por lo tanto, uno de los más importantes de los doce signos, y su influencia está detrás de cada uno de ellos —un hecho que los astrólogos hasta ahora conciencializan poco. Esto será más plenamente comprendido cuando se estudie el triángulo de Géminis y dos signos opuestos. Debido a que el Rayo de Amor-Sabiduría, el segundo rayo, fluye a raudales a través de Géminis, se evidencia cuán verídica es la enseñanza ocultista de que el amor subyace al universo entero. Se nos asegura que Dios es Amor, y esta afirmación es una verdad tanto exotérica como esotérica. Este subyacente amor de la Deidad llega a nuestro sistema solar primariamente a través de Géminis, el cual forma, con la constelación de la Osa Mayor y las Pléyades, un triángulo cósmico.
En este ciclo mundial, Géminis, Tauro y Aries son tres energías subjetivas o los tres signos condicionantes que están detrás de la manifestación. … A medida que estudiamos Géminis y Tauro (Aries ya lo hemos considerado) tengamos en mente su naturaleza iniciadora-de-causa y el hecho de que tienen un efecto e influencia subjetiva más específicamente psíquicos de lo que sus efectos estrictamente fenoménicos y físicos podrían llevar a imaginar.
Atracción y repulsión son… factores condicionantes en nuestra vida solar, y este condicionamiento nos llega a través de Géminis. Es el efecto de una energía cósmica actualmente desconocida para la humanidad. La luz creciente y menguante que distingue la experiencia del alma desde el primer paso vacilante hacia encarnación y experiencia terrestre, el ascenso y la caída de civilizaciones y el crecimiento y desenvolvimiento de todas las manifestaciones cíclicas, son producidos por la “interacción entre los dos hermanos”, como se le llama. En ese tiempo lejano cuando la ronda mayor del zodiaco fue puesta en marcha en Géminis, como ahora en Piscis, había una relación entre la luna creciente y la luna menguante, debido al pulsante poder de Géminis. Ahora ha disminuido grandemente, debido a la remoción de la vida responsiva de la Luna, pero el ritmo entonces establecido aún permanece, produciendo la misma ilusión básica. Aquí estoy hablando en términos de hechos antiguos y no en términos de reflejo, como ahora es el caso. Me refiero a realidades y no a sombras.
Regentes Planetarios:
Regente Exotérico: Mercurio – 4to. Rayo – Como el Mensajero de los Dioses o el “Intermediario divino, lleva mensajes entre los polos con velocidad y luz”. En este muy potente e importante planeta se encuentra nuevamente la idea de dualidad, realzando y realzada por la influencia de Géminis. Mercurio es la expresión del aspecto dual de la mente al mediar entre lo superior y lo inferior. Mercurio aumenta en el sujeto de Géminis el latente sentido de dualidad en sus diversas etapas y también el sentido de distinción, conduciendo a esa agilidad mental y esa fluidez de la mente que es uno de los mayores acervos así como también una de las mayores dificultades de este signo.
Regente Esotérico: Venus – 5to. Rayo – Fue la actividad de Venus —bajo la influencia de Géminis— la que produjo la gran crisis de la individualización cuando los dos reinos (el reino animal, y el reino de Dios o de almas, el quinto reino en la naturaleza) se “acercaron”. Venus, Mercurio y la Tierra establecieron entonces un campo magnético que hizo efectivas la intervención de la Gran Logia Blanca en Sirio y la estimulación dual de Géminis para producir resultados significativos, de los cuales el cuarto reino en la naturaleza es la expresión.
Regente Jerárquico: La Tierra – 3er. Rayo – La Tierra está peculiarmente relacionada con el “hermano cuya luz está menguando”, pues no es un planeta sagrado, como saben, y con ese aspecto de divinidad que es material o sustancial; Venus está estrechamente relacionada con el “hermano cuya luz se hace más fuerte de ciclo en ciclo” y así con el alma cuya naturaleza es amor. Esta situación Géminis-Venus es la que radica detrás del hecho de que nuestra Tierra es excepcionalmente el “planeta de aflicción que libera y de dolor que purifica”; la energía que produce estos factores que liberan está enfocada a través de Mercurio y Venus sobre nuestra Tierra.
En la Tierra un gran proceso de balanceo está yendo adelante entre dos grandes corrientes de energía cósmica, emanando una de Sagitario y la otra de Géminis. Esta condición, ayudada e influida por Mercurio y Venus, produce la situación un tanto inusual en nuestro planeta.
Las energías de los rayos quinto, cuarto y tercero, afluyendo a través de Venus, Mercurio y la Tierra, son las que producen la triplicidad divina eternamente recurrente y su obra de liberar al alma de la influencia de la forma.
Palabras clave del signo Géminis:
La obviedad del significado de las dos Palabras para este signo no requiere elucidación alguna por mi parte. Para el hombre común la Palabra sale, “Que la inestabilidad haga su trabajo”; pero para el discípulo la Palabra es pronunciada por el alma misma: “Reconozco mi otro yo y en la declinación de ese yo, crezco y resplandezco”.
¡Fluidez, reconocimiento de dualidad, control del alma! Estas son las notas clave de este signo y debieran ser la nota clave de su vida, pues si usted está en este signo en esta vida, ha condicionado en algún momento y muchas veces su experiencia.
Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey


