Algunas Observaciones Aclaratorias

Antes de que abordemos los once signos restantes del zodiaco, y en orden a darles un armazón claro sobre el cual construir la nueva astrología por medio de la cual ustedes puedan captar el procedimiento dual del alma alrededor de la gran rueda, señalaría que lo expuesto sobre Aries será tratado también cuando consideremos los otros signos. Encontrarán que he indicado significaciones y señalado algunas de las verdades que pueden encontrarse en conexión con:

  1. La nota clave de los signos. Estas expresan el subyacente efecto sobre el hombre a medida que progresa en una de dos direcciones.
  2. La Naturaleza de la Cruz sobre la cual el hombre está crucificado en un determinado momento.
  3. La influencia de los Regentes planetarios —ortodoxos o esotéricos.
  4. Los Rayos que primariamente se expresan a través de un signo particular; la clave de cuál pueda ser ese signo se halla en el regente planetario exotérico en lo que al rayo de la personalidad concierne y en el regente planetario esotérico en lo que al alma concierne.
  5. Las Cualidades del signo y del hombre que ha surgido en un signo particular.
  6. La interacción entre un signo y su polo opuesto.
  7. Los planetas que están exaltados, en detrimento, o que caen en cualquier signo particular, pues un estudio de estos indicará las tres fases del Sendero —con su ciclo involutivo de devenir cada vez más involucrado en materia, o vida sobre la Cruz Mutable; el intervalo de reajuste o lucha por liberación que conduce a subir a la Cruz Fija, y el período de liberación con la subida final a la Cruz Cardinal.
  1. La significación de las palabras clave para los modos de progreso a través de los signos.
  2. El tema subyacente de cualquier signo zodiacal específico, cubierto por las ideas de re-creación, regeneración, reorientación y renunciación.

Antes de abordar estas materias en conexión con Piscis, hay uno o dos puntos que quisiera tocar brevemente. Tengo que abordar ciertos problemas a medida que puedan surgir en la conciencia de los investigadores y los estudiantes, porque es imposible tratarlos todos de una vez en las observaciones introductorias. La confusión entonces sería casi insuperable en la mente del investigador. Poco a poco, nos ocuparemos de los diversos puntos discutibles, y si tienen paciencia y reprimen conclusiones partidistas, el cuadro de la nueva astrología comenzará a emerger con mayor claridad en vuestras mentes. Por ahora, el reajuste de vuestras ideas conduce a desconcierto temporario inevitable.

Una de las preguntas que normalmente surge podría ser expresada como sigue, y así fue expresada por un estudiante interesado en astrología. Implicaba la siguiente consulta: Concedida la inevitabilidad de que un hombre eventualmente invierta su modo de pasar a través de los doce signos, ¿en qué momento y en qué signo se invierte el Sol? ¿En qué punto en el vaivén del zodiaco puede observarse que tenga lugar esta inversión en el Sol mismo?

A menos que ustedes capten algo de la naturaleza de la gran ilusión de la constitución del Sol, les resultará comprender la significación de mi respuesta. El Sol al que ustedes se están refiriendo es el Sol físico y su aparente sendero en los cielos. Esta “apariencia” no cambiará externamente y —he aquí la declaración importante— el Sol real bajo el cual nuestra vida planetaria eventualmente funcionará y al cual se responderá es el Corazón del Sol. Cuando eso esté controlando, el hombre espiritual vivirá entonces una vida dual simultáneamente (lo cual es siempre el problema del hombre iluminado por el alma así como por la luz del día) y esta vida dual consistirá en nuestra aparente experiencia y situaciones y nuestra concienciación del alma espiritual interna. La personalidad todavía responderá a influencias que lleguen a ella desde el Sol físico pero la motivada actividad de vida y la experiencia subjetiva del hombre interno serán condicionadas por energías que lleguen a él desde el “Corazón del Sol”. … nuestro Sol está viajando a través del espacio (llevando consigo a nuestro sistema solar en su esfera de influencia) alrededor de nuestra propia estrella condicionante y central, que correctamente se ha presumido que existe en la constelación Tauro, el Toro, encontrándose en las Pléyades. Al mismo tiempo parece, desde la perspectiva de nuestro planeta, estar pasando a través de los doce signos del zodiaco; este es un símbolo macrocósmicamente considerado, del dramático punto de vista centralizado del ser humano individual, el microcosmos. …

Debe recordarse con enfático cuidado que es sólo el hombre, el hombre individualizado, cuyo progreso estamos estudiando, más sus reacciones a influencias zodiacales y planetarias; estamos ocupándonos de sus reacciones, mentales y emocionales, a la gran ilusión y a la realidad espiritual a medida que estas dos obran en su vida, objetiva y subjetiva.

Otros dos puntos podrían mencionarse brevemente aquí, y para comprenderlos tendrán que aceptar mis declaraciones como hipótesis temporarias por lo menos, puesto que no están en posición alguna de conocerlos como verdades por ustedes mismos. La astrología exotérica ha dicho, y es ampliamente aceptado, que Vulcano, Urano, Plutón y Neptuno no gobiernan signos sino que sólo tienen afinidad con ellos. Estoy mencionando esto brevemente aquí porque vamos a considerar al planeta Plutón en relación con Piscis. Esta afinidad sólo ha sido declarada una verdad parcial y sólo es temporalmente verdadera desde la perspectiva del astrólogo moderno. Su existencia sólo ha sido inferida o descubierta en los últimos dos o tres siglos aunque la Jerarquía siempre lo ha sabido. Ya les he indicado los signos de los cuales ellos son los regentes y la astrología del futuro aceptará mi declaración y trabajará con estos planetas. Mucho antes en la historia humana, se tuvo que aceptar el hecho de Marte y Mercurio como regentes de signos zodiacales de una manera hipotética, y después comenzar a probar la exactitud de la hipótesis. La astrología antigua estaba obviamente incompleta, pero hasta que el hombre devino patentemente responsivo a las influencias que le llegaban desde Urano o Plutón, por ejemplo, las cuales afectan la vida del alma mucho más de lo que afectan la vida de la personalidad, siguieron sin ser descubiertas excepto por esoteristas entrenados. Hoy, la humanidad rápidamente está respondiendo a las influencias espirituales más elevadas y, por lo tanto, podemos esperar el descubrimiento de fuerzas cada vez más sutiles.

Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey