A medida que hemos estudiado estas diversas constelaciones habrá llegado a ser evidente para ustedes que la función principal de los planetas es ser agentes distribuidores de las energías que emanan del zodiaco a medida que convergen dentro de nuestro sistema solar y devienen atraídas a nuestro planeta. Los estudiantes necesitan comprender más plenamente que la base de las ciencias astrológicas es la emanación, trasmisión y recepción de energías y su trasmutación en fuerzas por la entidad que las recibe. Las energías de los diversos signos son atraídas por los diferentes planetas de acuerdo con su etapa [i267] de desarrollo y por lo que esotéricamente se denomina “antigua relación” entre las entidades que informan a los planetas y a las constelaciones. Esta relación existe entre seres y está fundada en una Ley de Afinidad. Es esta ley de afinidad la que produce el tirón magnético y la respuesta dinámica entre constelaciones y planetas dentro del sistema solar y entre algún planeta particular y las formas de vida sobre otro planeta y las “energías inminentes”, según se las denomina, que están siendo recibidas desde una fuente mayor. La capacidad [e202] de recibir y sacar provecho de las energías planetarias (ellas mismas recibidas a medida que son emanadas de alguna constelación) depende del punto en evolución que determina la receptividad y la responsividad del mecanismo de recepción. Esto constituye una ley inalterable y explica el poder de ciertos planetas que quizás hasta ahora siguen sin ser descubiertos y que por lo tanto poco han tenido que ver con la evolución hasta el presente, debido a la no responsividad de las formas de recepción. Los planetas, las energías y fuerzas han existido todo el tiempo pero han permanecido inefectivos y en consecuencia sin ser descubiertos debido a la inexistencia de los necesarios instrumentos de respuesta. Por lo tanto, no tienen efecto alguno sobre la vida e historia de un individuo y sólo devienen potentes y “magnéticamente informantes” cuando un hombre ha alcanzado un cierto punto de desarrollo y está deviniendo sensitivo a influencias superiores y está en preparación para hollar el sendero. Esta listeza indica que su aparato de respuesta (la triple personalidad) es más sensitivo de lo que sucede con la persona término medio, y puede responder a un rango superior de vibraciones de lo que sería posible de otra manera. Aquí también la distinción entre los planetas sagrados y los no sagrados. Los Señores de los planetas (las Vidas de rayo o Logos planetarios) también están, en Su propio nivel, desigualmente [i268] desarrollados y algunos de ellos están más avanzados que otros sobre el sendero cósmico de desenvolvimiento espiritual; se considera que Quienes están definitivamente sobre el Sendero Cósmico de Discipulado informan planetas sagrados, mientras que Quienes están sobre el Sendero Cósmico de Probación Se están expresando a través de planetas no-sagrados. Este punto lo elaboraré más adelante, cuando lleguemos a esa parte de esta sección en este Tratado que está destinada a ocuparse de esta materia. Lo importante que procuro decir aquí es que todo es cuestión de desarrollada recepción y sensitividad.
Sobre la rueda revertida, por intermedio de los regentes planetarios (ortodoxos y esotéricos unidamente activos), el hombre sobre el sendero se halla responsivo a un muy amplio número de energías, llegando a él desde muchos ángulos y direcciones, y de allí las dificultades del hombre sobre el Sendero de Discipulado. Cuando deviene un iniciado, este rango de vibraciones es rápidamente incrementado y él deviene receptivo a esas energías que hemos tabulado bajo el término jerárquicas, las cuales se refieren a las doce Jerarquías Creativas. Las fuerzas de estas Jerarquías (ni planetarias ni sistémicas) entonces irrumpen en y a través del iniciado y despiertan esas mayores respuestas grupales que al fin le otorgan conciencia sistémica y lo convierten en un servidor mundial en Acuario y un Salvador mundial en Piscis. Aquí se les trasmite una insinuación respecto al período mundial en el que ahora estamos entrando, y será cada vez más evidente para ustedes (si reflexionan sobre mis palabras) por qué estamos progresando hacia un signo en [e203] donde las filas de iniciados serán grandemente aumentadas. En la etapa de iniciación, las energías de los signos y sus constelaciones (debería decir constelaciones auxiliares, pues expresa más exactamente la situación que el modo usual de decirlo) llegan en una forma más pura y en una línea más directa que sobre [i269] el Sendero del Discipulado y en las primeras etapas del desarrollo evolutivo. El iniciado es responsivo a influencias planetarias, sistémicas y ciertas influencias cósmicas y deviene —si pudiera expresarlo así— un lente a través del cual “las muchas luces que son energía misma” pueden afluir y así estar enfocadas sobre nuestro planeta. El iniciado hace que su conciencia sintonice estas energías y así deviene un servidor planetario.
El otro punto que podría tocar brevemente aquí es que algunos rayos se expresan a través de dos planetas. Por ejemplo, el cuarto Rayo de Armonía a través de Conflicto llega a nosotros tanto a través de la Luna como a través de Mercurio, mientras que el primer Rayo de Voluntad o Poder llega a nosotros a través de Vulcano y a través de Plutón. La razón real de esto es uno de los secretos de iniciación y está escondida en el destino de la cuarta Jerarquía Creativa y en la voluntad-a-manifestar del Señor de nuestra Tierra, Quien está Él Mismo sobre el tercer Rayo de Inteligencia Activa; de Él se dice que “cuando la tercera gran energía esté relacionada con la cuarta Jerarquía Creativa, el misterio de los Siete perfeccionados será comprendido”. Una de las significaciones más obvias de esta declaración se encuentra en el desenvolvimiento de inteligencia y amor en el iniciado, en cuyo momento de expresión manifestada y en la última iniciación mayor, será responsivo a la síntesis de energías que emanan de los “siete espíritus ante el trono de Dios”. Estos son los representantes de los siete Rishis de la Osa Mayor y Su otro polo, las siete Hermanas de las Pléyades, simbólicamente reconocidas como las siete esposas de los Rishis de la Osa Mayor. Aquí nuevamente, en relación con nuestro sistema solar, hallamos en efecto otro gran triángulo de energías cuyos puntos focales en nuestra Tierra son los siete Espíritus ante el Trono. De este triángulo nos ocuparemos más tarde; simplemente quiero referirme a ello aquí:
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- Los siete Espíritus responsivos a los siete planetas sagrados. Ellos son:
- Expresiones de la vida divina sobre la Tierra.
- Puntos focales para los Señores de los siete rayos.
- Regentes de los siete planos de conciencia y manifestación.
- Representantes porque son responsivos a:
- Los siete Rishis de la Osa Mayor, Quienes son:
- Expresiones de la vida de Aquel acerca de Quien Nada Puede Decirse. [e204]
- Los puntos focales positivos para las siete energías cósmicas mayores.
- Regentes de las siete Jerarquías Creativas.
- Relacionados como polos positivos con:
- Las siete Hermanas o las siete Pléyades, quienes:
- Son expresiones del dualismo de manifestación en su relación con los siete Rishis.
- Proporcionan el polo negativo al aspecto positivo de los siete Rishis.
- Se fusionan con las energías positivas de la Osa Mayor y, unidamente, obran a través de siete de los signos zodiacales.
Aquí nuevamente la complejidad de las fuerzas actuando sobre nuestro planeta y aumentando en número y potencia a medida que los vehículos de respuesta sobre nuestro planeta devienen más altamente desarrollados y sensitivos y son, por lo tanto, capaces de una reacción más verdadera y una más rápida respuesta a las muchas fuerzas que inciden sobre nuestras formas de vida planetarias.
Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey


