Leo – Puntos para Reflexionar

Este signo, Leo, es el quinto signo del zodiaco, lo cual indica que es parte del número misterioso, diez —el número de perfección, una perfección relativa, antes de entrar en un nuevo ciclo de progreso. Esto vincula a Leo consecuentemente con Capricornio, el décimo signo del zodiaco, pues son los procesos de iniciación los que hacen de la persona autoconsciente el individuo consciente del grupo. Estoy eligiendo estas palabras con cuidado y premeditación. Sobre la rueda revertida, este es el octavo signo, el signo del Cristo y de la Realidad que mora internamente; por lo tanto marca —de esta manera— un nuevo ciclo. Cuando autoconciencia nace (como en el momento de individualización) un nuevo ciclo comienza.

Este signo es un signo de fuego y es el signo de fuego preeminente en este momento. Los Hijos de la Mente, los Hijos de Dios autoconscientes, son por encima de todo lo demás los Hijos del Fuego, pues nuestro “Dios es un Fuego consumidor”. Hay en ellos esa cualidad peculiar que puede quemar y destruir y así erradicar todo lo que estorba su expresión esencialmente divina. Quisiera que tengan en mente la naturaleza purificatoria del fuego.

Este signo ha sido descrito frecuentemente como el “campo de batalla de las Fuerzas de Materialismo y las Fuerzas de Luz”. Es ocultamente juzgado uno de los signos más materiales, en la medida en que deseo egoísta de posesión de objetivos materiales puede estar peculiarmente presente y el despliegue del espíritu posesivo puede controlar violentamente; sin embargo, al mismo tiempo, la persona avanzada de Leo puede funcionar como el “Sacrificio espiritual inspirado”. Es entonces sensitivo a condiciones mundiales y liberado de deseos personales.

… dos subsidiarias aunque potentes notas clave de la persona de Leo son: la voluntad-a-iluminar, que constituye el afán impulsor hacia autoconocimiento, auto-percepción y positividad intelectual, y también la voluntad-a-regir y dominar, que es de naturaleza tan controladora en este signo y una potencia tan sutil en el tipo Leo. Esta voluntad-a-regir es la que lleva a una persona nacida en este signo a lograr eventualmente autodominio y el control de la personalidad (ya sea por un motivo bueno o uno egoísta), y es también la misma tendencia que lo conduce finalmente al control por la personalidad, regida por Leo, de grupos y grandes o pequeños cuerpos de personas. Esto —en una etapa avanzada— es una expresión de la fusión de energía de Leo y potencia acuariana. A la larga ello es inevitable para hombres y razas; para esto, toda experiencia en Leo es preparatoria. La voluntad-a-iluminar es la que impulsa a todas las personas de Leo a experimentar y así adquirir conocimiento; esto es lo que las vincula con Tauro, que “lleva la hermosa joya que arroja luz sobre su frente”. En la relación Tauro-Leo-Acuario, ustedes tienen un significativo e importante triángulo zodiacal en lo que al hombre concierne… Este triángulo expresa la vida de humanidad y demuestra finalmente la perfección o consumación del camino humano. Otro triángulo es de naturaleza un tanto similar, Leo-Virgo-Piscis, pero estos tres producen una expresión aún más sutil de conciencia.

Notarán cuán consistentemente el énfasis es puesto sobre conciencia y su desenvolvimiento progresivo, y no sobre la forma o el agregado de formas que velan la entidad consciente de cualquier naturaleza o grado del ser.

Leo está conectado con el átomo astral permanente, porque deseo o el poder de ponerse en marcha y ocultamente tocar eso que se desea es la base de todo sentido de concienciación o responsividad y la subyacente causa de progreso o movimiento adelante evolutivo; ello es la nota clave del hombre que ha logrado esa verdadera actitud “auto-centrada” que lo hace un individuo. Más tarde, a medida que la responsividad aumenta y el mundo de pequeños asuntos es convertido en el mundo de valores y realidad cada vez mayores, los deseos se vuelven aspiración y finalmente voluntad, propósito e intención espiritual.

Regentes Planetarios:

Un poco de pensamiento les evidenciará por qué el Sol es el regente de las tres condiciones de Leo —exotérica, esotérica y jerárquica. Es correcto suponer que el propósito de este sistema solar es el desenvolvimiento de conciencia, y si para el ser estrictamente humano auto-conciencia es la meta, entonces el Sol obviamente debe regir, ya que es la fuente de conciencia física (exotérica y simbólica de la personalidad), de concienciación del alma (esotérica) y de vida espiritual (jerárquica). Estoy reiterando la necesidad de reconocer la estimulación de conciencia como el objetivo de todas las influencias astrológicas porque el tema sobresaliente de Leo es la actividad de la unidad auto-consciente en relación con su entorno, o el desarrollo de respuesta sensitiva a impactos circundantes por el uno que permanece —como el Sol permanece— en el centro de su pequeño universo. Toda la historia y la función de Leo y sus influencias pueden ser resumidas en la palabra “sensitividad”, y esta sensitividad puede ser estudiada en cuatro etapas:

  • Sensitividad a impactos condicionantes desde el entorno, es decir, a los impactos del mundo de evolución humana…
  • Sensitividad a la voluntad, anhelos y deseos de la personalidad, el hombre autoconsciente integrado, el yo inferior.
  • Sensitividad al alma como el factor condicionante en lugar de sensitividad al mundo circundante como el factor condicionante.
  • La sensitividad espiritual del Dios-Hombre (el alma y personalidad fusionadas) al entorno. En esta etapa de desenvolvimiento, el hombre liberado no está condicionado por su entorno sino que comienza la ardua tarea de condicionarlo en relación al plan y propósito divino y al mismo tiempo cultivar sensitividad a los impactos superiores de esos mundos que conducen a la meta final.

Cada uno de los meses del año más tarde estará dedicado (a través de conocimiento astronómico y astrológico exacto) a cualquier constelación que en los cielos gobierne un mes particular, como Sirio gobierna a Leo. Esto lo elaboraré más tarde en los artículos que se escriban respecto de los nuevos “Acercamientos” a la realidad espiritual.

Palabras clave del signo Leo:

Auto-regencia a través de conflicto inicial, llevado a un exitoso desenlace y bendecido por la beneficencia de Júpiter, es la verdadera historia del aspirante avanzado de Leo, y este pensamiento y el resultado objetivo de esta realización se resume para nosotros en los dos lemas de este signo:

  1. Y la Palabra dijo: Que otras formas existan. Yo rijo porque yo soy.
  2. Yo soy Ese y Ese soy yo.

Yo Soy — la Palabra del Leo individual, egoísta, auto-consciente.

Yo soy Ese — la Palabra del sujeto de Leo que rápidamente está adquiriendo la conciencia superior y preparándose para una expresión fresca y universal en Acuario.

Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey