Este signo no es fácil de comprender para el estudiante promedio ya que es el polo opuesto —psicológicamente hablando— del estado de conciencia grupal hacia el cual la humanidad, en este momento, está tendiendo. Es difícil para el estudiante casual distinguir con exactitud entre conciencia masiva y conciencia grupal. Seres humanos están hoy en un punto medio, generalmente hablando, entre estos dos estados mentales, aunque quizás podría ser más correcto decir que una minoría bastante grande está deviniendo consciente del grupo, mientras que la mayoría está emergiendo de la etapa de conciencia masiva y deviniendo individuos auto-conscientes. Esto explica gran parte de la dificultad mundial presente y el choque de idealismos. Los dos grupos proporcionan un acercamiento diferente a los problemas mundiales como ahora los encontramos. Por lo tanto, tenemos tres signos que (desde el ángulo de conciencia) están estrechamente conectados aunque ampliamente separados y diferentes en efecto.
Este signo es, como ya saben, una de las dos puertas del zodiaco porque a través de él pasan almas a manifestación externa y a la apropiación de forma y subsecuente identificación con la misma durante muchos y largos ciclos. Es “la puerta que permanece abierta de par en par, ancha y fácil de atravesar y sin embargo conduce al lugar de muerte y a ese largo aprisionamiento que precede a la revuelta final”. Está aliada con naturaleza material y con la madre de formas, así como la otra puerta, Capricornio, está aliada con espíritu, padre de todo lo que es.
En este signo yace escondido todo el problema de la Ley de Renacimiento. Reencarnación está implícita en el universo manifestado y es un tema básico y fundamental que subyace a la pulsación sistémica. Hay ciertas cosas que me gustaría aclarar en conexión con la reencarnación. El tema entero del renacimiento es muy poco comprendido en la actualidad. Su presentación moderna y el énfasis que ha sido puesto tan fuertemente en detalles pequeños e insignificantes han distorsionado y desviado el amplio alcance del tema e ignorado la verdadera importancia del proceso; las amplias líneas generales del proceso de encarnación han sido en gran medida pasadas por alto. En el debate sobre la longitud de tiempo en que un hombre está fuera de encarnación y en la consideración de tontos ítems de información no comprobada y no comprobable, y en la pueril reconstrucción de las vidas pasadas de personas con inclinación teosófica (ninguna de ellas basada en verdad alguna), la verdad real y la belleza real del tema se han perdido de vista.
Este signo, Cáncer, concernido primariamente en el mundo de causas, tiene acerca de su significado interno mucha indefinición y una aparentemente vaga sutileza que resulta sumamente elusiva para el pensador común. Esto también es verdad respecto de todos los signos que van a la formación de la Cruz Cardinal de los Cielos. En el último análisis, es únicamente el discípulo iniciado quien puede sondear el verdadero significado de estas influencias zodiacales a medida que pulsan por todo el universo manifestado, porque ellas son primariamente la expresión de espíritu o vida más que de alma o cuerpo.
En Cáncer, la influencia de la Jerarquía humana comienza a hacer sentir su presencia y a incluir el dualismo del hombre. Esto emerge claramente en Virgo. Alma y cuerpo están estrechamente relacionados y unidos en una forma. El hombre es una personalidad consciente, y esto es un resultado de la experiencia de Cáncer, consumada en Virgo.
Tal es el camino de humanidad. El centro humano está activo.
Regentes Planetarios:
Llegamos ahora a una consideración de los regentes de este signo y a un estudio de los planetas que actúan como puntos focales y como agentes distribuidores para ciertas energías cósmicas. Mucho se ha indicado anteriormente a lo largo de esta línea, y una verdadera comprensión de la naturaleza de estas energías impactantes sólo puede ser captada a medida que continuamos con nuestros estudios e investigamos estos signos en la relación que asumen a medida que los estudiamos en conexión con otros signos, adjudicando los mismos regentes planetarios. Hay un punto que quisiera aclarar y es que en los dos regentes de este signo —la Luna y Neptuno— ustedes tienen los símbolos de una estrecha relación entre la Madre de todas las Formas y el Dios de las Aguas, es decir entre los dos planetas. En este matrimonio esotérico, ustedes tienen representada para la humanidad una síntesis mayor de forma y de deseo-sensitividad y, en consecuencia, una verdadera declaración de la etapa de conciencia que denominamos atlante. Hay mucho de esto hoy día y de esta etapa, sensitividad masiva e identificación masiva con forma y con formas es la indicación significativa y la característica sobresaliente de Cáncer y sus sujetos.
Estos dos —la Luna y Neptuno— son, por lo tanto, las influencias directas que se ejercen sobre el sujeto de Cáncer y de este modo conducen al desenvolvimiento de la forma de vida y del cuerpo emocional-astral. La suprema utilidad de estos aspectos será captada si ustedes inteligentemente conciencializan que sin la forma y sin la capacidad de tener en mente la necesidad de responder sensitivamente a las condiciones y circunstancia del entorno, el alma nunca despertaría al conocimiento en los tres mundos y, por lo tanto, nunca conocería a Dios en manifestación.
Palabras clave del signo Cáncer:
En las Palabras dadas para este signo, la Palabra del alma indica el objetivo de la experiencia de Cáncer y el propósito por el cual se ha tomado encarnación: “Construyo una casa iluminada y moro en ella”. El método temporario de la personalidad también se da claramente cuando se nos dice que la Palabra proclamada por el alma al tomar encarnación es: “Que el aislamiento sea la regla y sin embargo —la multitud existe”.
Este signo puede tener profundo significado para todos. Están en proceso de encarnación; están siguiendo el camino que han elegido. ¿Ya está iluminada la casa que están construyendo?
Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey


