Aries, el “lugar de nacimiento de Ideas divinas”, sean estas ideas almas llevadas a encarnación y controladas por Marte hasta que alcanzan el punto de reorientación y devienen sensitivas a la influencia de Mercurio, o sean el nacimiento de las ideas de Dios en la forma de los planes jerárquicos a los cuales el iniciado deviene sensitivo.
Estrictamente hablando, lo que tengo que decir ahora concierne al tipo puro de primer rayo porque Aries es el signo zodiacal a través del cual el primer Rayo de Voluntad o Poder llega a nuestra vida planetaria. Tales tipos puros son raros por cierto y en este período de evolución casi desconocidos. La mayoría de las personas está gobernada por el rayo de su personalidad y como los tipos de primer rayo actuales se están expresando a través de personalidades que están en todos los rayos, simplemente les pediría que consideren lo que tengo que decir desde el ángulo de efectos de carácter, de problemas presentados y de cualidad desplegada. Es casi imposible ser más explícito hasta el momento en que la Ciencia de los Rayos haya sido desarrollada más a fondo; el astrólogo debe averiguar el tipo de rayo antes de que sea capaz de confeccionar el adecuado horóscopo del alma. Mis observaciones son por lo tanto generales y no específicas, y son universales y no particulares. No impongo doctrina alguna. Indico fases de especulación que podrían resultar iluminadoras y fructíferas.
Aries es una de las constelaciones de la Cruz Cardinal de los cielos. Esta es la Cruz de Dios, el Padre, y, por lo tanto, de la mónada encarnante. Es la expresión de voluntad o poder al expresarse a través del gran proceso creativo. Cuando el iniciado (como veremos más adelante) se trasfiere a la Cruz Cardinal de la cual descendió cuando vino a encarnación y subió en su lugar a la Cruz Mutable o Común, ya no se identifica con la forma ni aun con el alma, sino con la voluntad de divinidad y con el eterno plan y propósito. Ello deviene su plan y propósito; no conoce ningún otro en un sentido que es desconocido hasta para un iniciado de tercer grado. Entra entonces en la cámara del concilio de Dios; deviene una parte del cónclave en Shamballa; ya no funciona simplemente como un miembro de la Jerarquía sobre el plano mental. Ahora puede funcionar a través de los tres centros mundiales —Humanidad, la Jerarquía y Shamballa.
Aries inicia el ciclo de manifestación. Todas las almas, como entidades individuales, vienen a encarnación humana por primera vez en el signo de Cáncer, emergiendo como entidades mentales en el signo Aries, como entidades deseo-emocional en el signo Tauro y como entidades vitales en el signo Géminis, tomando entonces forma física en Cáncer. Este es un ciclo involutivo, subjetivo. Así emergen al océano de existencia del plano físico, al mundo de materia. Sin embargo al primer impulso se lo despierta en Aries, pues Aries es el lugar donde la idea inicial de instituir actividad toma forma. Es el lugar de nacimiento de ideas, y una verdadera idea es en realidad un impulso espiritual tomando forma—subjetiva y objetiva. Allí se origina la respuesta del alma al más elevado aspecto o cualidad de deidad porque allí aparece la “voluntad de encarnar”. El aspecto de primer rayo de la Mónada, respondiendo al primer aspecto de deidad, evoca respuesta del aspecto de primer rayo del alma y el primer paso hacia encarnación se da sobre ese plano en el sistema que es el plano mental. Aries “despierta la voluntad de llegar a lo más bajo y allí controlar, conocer lo extremo y así afrontar toda experiencia” —así reza una antigua declaración.
… Aries es el signo de comienzos —el comienzo del proceso creativo, el primer paso del alma (el microcosmos del ya iniciado Macrocosmos) hacia encarnación, el comienzo de recurrentes y constantes ciclos de experiencia, el comienzo del período en donde el alma cambia su dirección, su propósito y su método, y finalmente emprende ese proceso definitivamente definido que nosotros llamamos regeneración espiritual e iniciación.
Creación-Ser-Actividad-Afán-Síntesis, son la naturaleza del Señor de la primera constelación y Le permiten influir sobre nuestro planeta para estos resultados.
… Espacio de Silencio…
El Sol está exaltado en Aries. Aquí el Sol representa la vida del espíritu que llega a plena expresión como resultado del gran proceso evolutivo, iniciado en Aries.
El poder de Venus está menguado en este signo. Es un signo de detrimento para Venus. La razón de esto es que cuando el Sol está exaltado y resplandece en toda su gloria, las otras luminarias menores se desvanecen. Así como la personalidad se pierde de vista en la luz del alma, el Ángel solar, así el alma misma desaparece y su poder y radiancia se desvanecen cuando la Presencia, que hasta entonces ha estado velada, aparece y domina la escena al finalizar el gran ciclo mundial.
Saturno “cae” en Aries. Esto tiene dos significados, ya que este es un signo dual. Primero: Saturno es el Señor de Karma, el impositor de retribución y el que demanda pago completo de todas las deudas y quien por lo tanto nos condena a la lucha por la existencia, tanto desde el lado forma como desde el lado alma. … Segundo: el poder de Saturno está completamente finalizado y su trabajo cumplido cuando el hombre (el hombre espiritual) se ha liberado de Karma y del poder de las dos Cruces —la Común y la Fija. Esotéricamente, Saturno no puede seguir al hombre hasta la Cruz Cardinal.
Regentes Planetarios:
Regente Ortodoxo… Marte 6to. Rayo
Regente Esotérico… Mercurio 4to. Rayo
Regente Jerárquico… Urano 7mo. Rayo
Palabras clave del signo Aries:
“Y la Palabra dijo: Que la forma de nuevo sea buscada”. El Hombre.
“Surjo y desde el plano de la mente, rijo”. El Iniciado.
Experiencia conduce a regencia y en este signo el hombre que es fuerza de primer rayo corporizada desarrolla el poder de organización, de control sobre fuerzas, particularmente sobre la energía de muerte, sobre el poder de destrucción aplicado con amor, de dominio sobre multitudes, de cooperación con el plan y la práctica de la Voluntad al guiar y dirigir asuntos planetarios justa y correctamente.
Extraído de: Astrología Esotérica, Alice Ann Bailey


